La Pérdida de mi Santo 🕯️

Ayer lloré de una forma conocida.
Grité “No” como cien veces.
Sé que me estoy resistiendo
porque puedo sentir que mi cuerpo
se retuerce y se endurece.

Me resisto a la pérdida de mi Santo,
y a la idea de que esté sufriendo en mi nombre,
me resisto a ese acto de amor
porque no me lo merezco.
Al sacrificio tácito que implica una enfermedad en un animal.

Cuando alguien te ama de una forma pura e incondicional,
lo único que hace es poner en manifiesto tu incapacidad de recibir ese amor.
Es como si alguien te apuntara con una luz resplandeciente,
y sus rayos tocaran partes en ti que llevan años sin que nadie las mire.
Partes de ti que piensas que no son dignas de ser vistas,
mucho menos dignas de ser amadas.
Eso duele mucho.

No es raro pensar en cómo el amor incondicional puede generar rechazo, violencia, deseos de huir, alaridos, insultos, golpes, confusión y un profundo dolor en el pecho que se escurre por los ojos.

De ahí el inclemente abuso a los niños y animales que solo dejan en evidencia lo poco que nos amamos a nosotros mismos y la forma tan deficiente que tenemos de corresponderles su amor, su amor incondicional.

Lee más aquí ⬇️




Scroll back to top